Yo creo que el Ayuntamiento de Madrid ejerce su potestad sancionadora desenfrenadamente, sin parar a pensar que eso no conviene a la Sociedad.

Multar con cifras desmesuradas a personas con escasos recursos no soluciona el problema que trata de evitar sino que se crea otro de mayor intensidad social, cual es la indignación ciudadana.

No seré yo quien anime a los jóvenes a beber alcohol, ni en la calle ni establecimientos, pero sí defiendo que si se abre un expediente sancionador, éste debe ser respetuoso con el derecho de defensa del ciudadano y no se le puede originar indefensión.

Leyendo el formulario de imprenta del acta de infracción que rellenan a mano “in situ” los Agentes de la Policía Municipal de Madrid, se vé perfectamente que quien los ha diseñado, traicionándole el subconsciente, induce al al funcionario denunciante para incluya en el bolentín a todo aquél que se halle en el lugar donde “se” está bebiendo, sin cerciorarse previamente si estaba realmente bebiendo una concreta bebida alcohólica, sin exigirle recoger una muestra para analizar en el laboratorio municipal, ni recabar prueba alguna sobre la que se sostenga la imputación. Todas las bebidas tradicionalmente alcohólicas tienen hoy su versión “sin alcohol” y no puede quedar descartado que sea éste último tipo de bebida si nadie la analiza en un centro especializado, de los que dispone el Ayuntamiento de Madrid.

El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Madrid número 33 ha dictado la sentencia que se puede leer a continuación, razonando muy certeramente los motivos que conducen a la estimación de recurso. En este asunto he intervenido como defensor del recurrente.

Sentencia 27 01 2015